Tanque de mezclado

Los apagadores con tanque de mezclado o por lote son ideales para aplicaciones en las que la tasa de apagado de cal es relativamente baja y las fuentes de cal viva y agua no cambian. Son, por lejos, los menos costosos de instalar, pero pierden en eficiencia y calidad de lechada de cal producida. Este tipo de apagador puede producir un lote medido cuidadosamente usando generalmente células de carga para medir las entradas. Sin embargo, no es capaz de reaccionar frente a cambios de calidad de la cal viva, de la temperatura del agua ni a otros cambios de las condiciones del proceso.

Un típico apagador por lote está compuesto por solo un tanque de agitación. Se introducen agua y cal en el tanque, se agita por un período determinado; luego, el contenido se descarga en un tanque de almacenamiento. La mayoría de los apagadores por lote pasan la descarga a través de un sistema de extracción de gravilla (tamiz vibrador o sinfín inclinado) antes de descargar el contenido en el tanque de procesado o almacenamiento. Algunos usan un tanque con fondo abombado para intentar evitar que se acumule gravilla en el apagador, mientras que otros pueden estar diseñados para operar únicamente con cal viva en polvo para la que no es necesario tamizar la gravilla.

Los apagadores con tanque de mezclado/por lote están disponibles en una amplia gama de capacidades de apagado, pero generalmente son solo prácticos hasta los 500 kg/h. Operan en relaciones de agua a cal de entre 3.5:1 y 6.0:1. La relación de agua a cal se controla supervisando cuidadosamente la alimentación de cal y agua hacia el tanque. La temperatura de apagado se supervisa pero no se controla y, debido al proceso por lotes, la temperatura no alcanza un régimen estable como en otros tipos de apagadores. En combinación con un mezclado no necesariamente homogéneo, este tipo de apagador es muy difícil de optimizar para una máxima reactividad.

Como la calidad de la lechada de cal no es un objetivo principal en los apagadores con tanque de mezclado/por lote, se suelen usar sin precalentar el agua. La facilidad de su operación tiene como contrapartida un mayor consumo de sustancias químicas. La concentración de lechada resultante puede establecerse en cualquier punto inferior al punto en el que la lechada pasa a ser “pasta” (entre un 25 y un 35 % para la mayoría de las combinaciones de cal y agua).